La reconquista de América

Abr 23, 2015
Felix Hompanera V

visionz

Puede llamarse “Cumbre de las Américas” a un evento organizado y financiado por instituciones terroristas como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el que se reúnen los políticos y empresarios más importantes del continente y del mundo, las ONG’s financiadas por la banca internacional, representantes religiosos de alta jerarquía, los rectores de las universidades de mayor tradición en el continente, medios de comunicación que desinforman, adormecen y manipulan a la población, jóvenes burgueses adoctrinados para promover la globalización neoliberal, mujeres sumisas ante al dios del capital disfrazadas de progresistas y uno que otro personaje de la farándula y el deporte que han servido con lealtad a la élite en el poder a cambio de fama y fortuna? ¿Puede llamarse “Cumbre de las Américas” a una reunión elite que excluye a los representantes de los pueblos originarios de todo el continente y no da voz a la ciudadanía? Llamemos a este mamotreto por su verdadero nombre: el Club Bielderberg, capítulo América; que sesionó del 9 al 11 de abril en la capital de Panamá a fin de definir las operaciones políticas, militares y económicas necesarias para apoderarse de los recursos naturales y humanos del continente más rico y hermoso del planeta.

Antes, durante y después del evento, los medios se centraron en la difusión y análisis del “triángulo amoroso” que protagonizaron Estados Unidos, Cuba y Venezuela –digno de un guión de telenovela de Televisa–, escrito con la finalidad de desviar la atención de las masas de aquello que bien podríamos llamar la reconquista de América.

Para comenzar todos los mandatarios firmaron un documento que se tituló Mandatos para la acción, en el que se detallan los lineamientos a seguir en la región en materia de educación, salud, energía, medio ambiente, migración, seguridad, participación ciudadana y gobernabilidad “democrática”. Pero más allá del show y la demagogia propagandística, lo que acordaron los poderes fácticos fue lo siguiente:

Las universidades se enfocarán en preparar obreros calificados que servirán de mano de obra barata para producir y exportar productos a todo el mundo; quedando fuera de la formación profesional las materias vinculadas con la ética, la filosofía y el humanismo. Se incrementará el consumo de la tecnología que se produce en la región con dos objetivos: (1) promover contenidos basura que adormezcan y adoctrinen a la infancia y juventud latinoamericanas, y (2) espiarlas y controlarlas en todo momento a través de los distintos dispositivos electrónicos, la conexión a internet y el uso de redes sociales. Se redoblarán esfuerzos para reformar las leyes necesarias para hacerse del control de los hidrocarburos, el agua y el campo en todos los países de la región, los gobiernos que se resistan, sufrirán de revueltas internas operadas por la CIA –viejas conocidas nuestras–, o en su defecto, la invasión militar imperialista. El agua será privatizada, los bosques sobreexplotados y las tierras expropiadas, todo esto en beneficio de las transnacionales, las petroleras y los gobiernos invasores como el estado sionista de Israel que ya se está haciendo con el control de la Patagonia chilena y argentina. Los pueblos originarios del continente serán marginados y confinados a la miseria, o bien, esclavizados al servicio de los nuevos dueños de sus tierras. Se institucionalizará la policía y el ejército con entrenamiento y tutela del imperio, los elementos con valores o no manipulables serán reemplazados por mercenarios deshumanizados al servicio del poder. Las vacunas serán obligatorias, las escuelas y empresas promoverán su uso y se negará el acceso a los servicios públicos a quienes se nieguen a vacunarse. Se impondrán leyes mordaza y se restringirá la libertad de expresión incluso en internet. Aumentará el acceso al  crédito y se fomentará la inclusión financiera a los sectores marginados de la población, a fin de que crezca la cobertura de los bancos, la recaudación fiscal y, paulatinamente, el dinero electrónico sustituya al dinero en efectivo para que toda transacción económica se dé a través de la banca. Y por si fuera poco, todo esto cuenta con la bendición papal y el impulso económico e ideológico del opus dei y los jesuitas que ya gestionan las visitas papales pertinentes.

Varias de estas estrategias ya se aplican en diversos países de la región y pronto comenzarán a implementarse en todo el continente. Me pregunto si seguirán contando con la complicidad de la ciudadanía pasiva que está cómodamente instalada en la indiferencia, o finalmente renacerá en Latinoamérica la dignidad de nuestros ancestros y se tomarán las acciones conscientes necesarias para impedirlo… Si no es ahora, ¿cuándo?

Félix Hompanera V.
Artículo publicado en la edición de abril de 2015 del diario boliviano “Visión Z – Internacional”.

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