Yo NO soy Charlie

Feb 01, 2015
Felix Hompanera V

Artículo de mi autoría publicado en Diario Z de Bolivia en su número del mes de enero de 2015. Un análisis completo sobre lo que hay tras los falsos atentados en París a principios de año y las graves consecuencias que ya se pueden ver no sólo en Europa, sino en todo el mundo.

yo no soy charlie

Siguiendo la ya conocida y probada fórmula de crear un problema, controlar la reacción y ofrecer la solución, las élites que gobiernan el mundo produjeron un espectáculo mediático lleno de inconsistencias y fallos monumentales que los exhiben como los autores intelectuales de lo sucedido en París durante la primera semana del año.

El presente artículo no pretende desenmascarar los enormes fallos que cometieron quienes perpetraron los ataques, sino dar a conocer las verdaderas causas que los provocaron y las consecuencias reales que han ido quedando en evidencia con el paso de los días.

El contexto

Desde que Charles de Gaulle fundó la Quinta República en 1958, ningún presidente francés había tenido un índice de popularidad tan bajo como el que registró Francois Hollande durante 2014. En el mes de febrero de ese año, el instituto de opinión pública YouGov dio a conocer que el presidente socialista sólo contaba con el 16% de popularidad entre la ciudadanía francesa que, principalmente, desaprobaba el creciente nivel de desempleo (600,000 en tan sólo dos años), el aumento de impuestos y la pésima gestión de la deuda y las finanzas públicas.

La crisis de imagen de Hollande siguió nutriéndose con escándalos propios de su vida personal que promovió la llamada “prensa del corazón” y la creciente simpatía de la ciudadanía por el partido de extrema derecha, Frente Nacional, que registraba niveles históricos de popularidad del 34% de acuerdo a un reporte de la agencia TNS Sofres.

Esta tendencia se verían reflejada en las elecciones que se celebraron a mediados de año, donde el Frente Nacional reunió el 25% de los votos y el Partido Socialista de Hollande cayó hasta la tercera posición con el 13.8%, el más bajo de su historia.

Cuando parecía que las cosas no le podían ir peor al gobierno francés, el personaje que lo encabeza apareció en televisión nacional el 31 de diciembre para dar el tradicional mensaje de año nuevo que dejó con un pésimo sabor de boca a quienes lo escucharon, ya que Hollande anunció que la vida será cada vez más cara en Francia porque seguirán aumentando indiscriminadamente los impuestos. Por poner sólo un ejemplo, quien tenga televisión en casa tendrá que pagar 10 Euros al mes, pero quien la use pagará un impuesto de 136 euros al año.

Y por si esto fuera poco, el 8 de enero, un día antes de los ataques en las oficinas de Charlie Hebdo, el gobierno francés ordenó el envío del portaviones Charles de Gaulle al Golfo Pérsico “con el fin de luchar contra el grupo terrorista ISIS”, que es una obra de la CIA, el MI-6 y el Mossad para desestabilizar al mundo y crear las condiciones necesarias para instaurar un régimen dictatorial global.

Ataques de falsa bandera

Los supuestos atentados terroristas fueron perpetrados por agentes de Al-Qaeda, sin una investigación de por medio y usando como prueba un video en el que un personaje responsabiliza al grupo por los ataques. Cabe recordar aquel 31 de mayo de 2012 cuando la entonces Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, reconociera en una entrevista para Fox News que el gobierno de Estados Unidos creó, entrenó y financió a Al-Qaeda en los años de la guerra fría para pelear contra la U. R. S. S. en Afganistán y Paquistán; mismo grupo que perpetró el atentado en Nueva York en 2001 que dio pie a la intervención militar en Medio Oriente que derrocó gobiernos, se apropió de los recursos naturales, asesinó a inocentes, silenció a la disidencia y devolvió a Israel y sus aliados imperialistas el dominio geopolítico de la zona.

Es de llamar la atención que tanto en los eventos de Sidney durante diciembre, como en los de París a principios de año, los presidentes de ambas naciones declararan inmediatamente que se trataba de “ataques terroristas” y los medios de desinformación globales lo destacaran en sus titulares subrayando que los asesinos eran yihadistas, que usaron rifles de asalto rusos y atacaron a judíos indefensos, es decir, la intención era grabar en el inconsciente colectivo que los árabes son fanáticos, terroristas y asesinos desalmados que representan un peligro para la humanidad y, por ende, hay que atacarlos antes de que provoquen más daño; que los rusos fabrican armamento que se emplea para cometer actos de barbarie contra personas inocentes; y que los israelíes siguen siendo víctimas de feroces ataques que ponen en riesgo su seguridad y soberanía, y por tanto, cualquier acción que emprenda su poderoso ejército contra países árabes será en legítima defensa.

Como parte de la campaña propagandística montada a nivel internacional para satanizar a los países árabes, se ha popularizado el término “yihadista” como un sinónimo de “terrorista” pero eso es sólo una maniobra maquiavélica para generar encono en la opinión pública contra la comunidad árabe internacional.

La yihad es el término utilizado para hablar de la “guerra santa”. Este término ha sido citado fuera de contexto sistemáticamente por los medios occidentales relacionándolo con un versículo del Corán que dice “matadlos donde quiera que los encontréis”, pero esto no es una orden para ir a matar infieles o no musulmanes por doquier, sino todo lo contrario. Me explico:

La yihad se divide en dos categorías: la primera y más importante es la yihad-e-akbar, que es aquella batalla que se emprende contra el propio ego, es un esfuerzo que se realiza frente a las malas inclinaciones y tentaciones; en otras palabras, es la lucha por la purificación del alma. Para los musulmanes, esta es la yihad más difícil que puede enfrentar una persona y, por tanto, es la que más recompensa y bendiciones espirituales genera. Someto al criterio del lector la importancia existencial que puede representar para cualquier persona el trabajo interior que implica enfrentar y trascender el propio ego, así como los beneficios que puede representar no sólo a nivel individual sino colectivo.

La segunda yihad se denomina yihad-e- asgar y se le conoce como la “yihad de la espada”. Si en la primera la batalla se lleva a cabo en el interior de la persona, en ésta se da en el exterior. Es de aquí donde surge la desinformación: el versículo del Corán que hablar de la espada,  se refiere única y exclusivamente a luchar sólo en defensa propia y en condiciones justas contra aquellos que tomaron antes la iniciativa de atacar a los musulmanes. Las palabras del Corán “matadlos donde quiera que los encontréis”, se aplican únicamente a los casos en los que el enemigo fue el primero en atacar a los musulmanes y se refiere a aquellos no creyentes y adversarios que rompieron los firmes pactos y juramentos previa­mente establecidos con ellos.

Cabe destacar que no apruebo, justifico o promuevo la violencia de ningún tipo, pero no es lo mismo responder una agresión en legítima defensa, que crear un ejército que odia a los infieles y disfruta asesinándolos a sangre fría como los pinta la propaganda imperialista.

¿Por qué en Francia?

Vale la pena analizar porqué fue Francia el país elegido para realizar estos ataques y desde ahí dirigir una operación contra la libertad de expresión y los derechos humanos en Europa que pronto se exportará al mundo entero.

1. Prohibición del cultivo de maíz transgénico

El 15 de abril del 2014, los diputados franceses votaron una ley que prohíbe el cultivo de maíz transgénico en su territorio, que reforzó el decreto firmado por el gobierno en el mismo sentido y que había sido anulado por el Consejo de Estado.

Un mes antes, el Ministerio de Agricultura francés argumentaba el fallo de la siguiente manera: “Según datos científicos fiables y muy recientes investigaciones internacionales, el cultivo de semillas de maíz MON 810 presentaría graves riesgos para el medio ambiente, así como peligro de propagación de organismos dañinos convertidos en resistentes”.

Esa decisión del parlamento francés significó una puñalada a la empresa Monsanto, que había sido favorecido por la Unión Europea para comercializar su semilla transgénica en la región, dejando a España como el único país europeo productor de maíz transgénico. Como dato adicional, los seis países donde se produce el 90% de los cultivos transgénicos son: Estados Unidos, Canadá, Argentina, Brasil, India y China. Estos tres últimos son miembros del bloque BRICS, que a decir de algunos será la alternativa tras el  colapso del capitalismo que se avecina, pero que sirven a los mismos intereses del imperio que se derrumba.

2. El reconocimiento del Estado Palestino

El 11 de diciembre de 2014, el parlamento francés votó a favor de que el gobierno de su país reconozca al Estado Palestino.

Unos días antes lo hicieron también en Irlanda, aunque ya el 30 de octubre anterior Suecia se había convertido en el primer país europeo en reconocer el Estado de Palestina. No sería de extrañar que a raíz de ello estén pululando en su territorio los actos vandálicos que pudieran ser realizados por agentes al servicio de El Mossad disfrazados de “islamófobos”, que están quemando mezquitas en diversos puntos de un país que recibió a la mayor cantidad de refugiados sirios.

3. Palestina ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas

El miércoles 17 de diciembre de 2014, Palestina presentó ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas un proyecto de resolución que pedía fijar el mes de noviembre de 2016 como la fecha límite para que el régimen de Israel se retire de los territorios palestinos que tiene ocupados desde 1967, además de declarar el muro fronterizo en Cisjordania como ilegal y demandar la suspensión de la construcción en los asentamientos israelíes, los territorios palestinos y Jerusalén Este.

Como era de esperarse, fue rechazada por el gobierno de Estados Unidos argumentando a través del Vocero del Departamento de Estado que “el texto imponía plazos arbitrarios para alcanzar un acuerdo de paz y la retirada de Israel de Cisjordania, perjudicando futuras negociaciones. Nosotros consideramos que la resolución ignora las legítimas necesidades de seguridad de Israel”.

Con ánimo negociador, la Autoridad Palestina corrigió el documento y el 29 de diciembre presentaron otro en donde fijaron como límite el 31 de diciembre de 2017 para poner fin a la ocupación israelí. Con todo, el Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, reiteró en un comunicado que si el Consejo de Seguridad no rechazaba la resolución, “nosotros lo haremos”. Situación que vuelve a evidenciar quien manda en la ONU.

Para que una resolución sea aprobada se necesitan 9 votos a favor y que ninguno de los 5 países permanentes en el Consejo de Seguridad que cuentan con derecho a veto, vote en contra. Estos países son: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China.

La resolución no prosperó porque reunió 8 de los 9 votos necesarios y el veto de Estados Unidos, el principal benefactor de Israel. Una vez más la comunidad internacional ignoró el apartheid sionista en Palestina, pero es de llamar la atención la distribución de votos de los 5 países permanentes del Consejo de Seguridad: China y Rusia (miembros de la supuesta disidencia antimperialista BRICS) votaron a favor de la resolución que beneficiaba a Palestina. Los otros tres son países miembros de la OTAN: Estados Unidos votó en contra, Gran Bretaña se abstuvo y Francia voto a favor.  Este último voto llamó la atención de propios y extraños, ya que Francia ha sido un pilar para los intereses del imperio desde la Toma de la Bastilla en 1789, por lo que el voto en contra de los intereses de Israel aunado a la iniciativa para reconocer el Estado Palestino, supondría darle la espalda a quienes pretenden gobernar el mundo.

4. Las sanciones a Rusia

El 5 de enero de 2015, dos días antes de los atentados, Francois Hollande declaró que “las sanciones económicas impuestas contra Rusia tras las tensiones creadas por la crisis ucraniana deberían levantarse si Moscú consigue progresos en la restauración de la estabilidad en la región.” Lo cual podría ser interpretado como “la gota que derrama el vaso”. No sólo el gobierno francés daba pasos importantes para reconocer a los enemigos de Israel, sino que ahora se ponía del lado del principal enemigo de Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea.

Es indudable que estos eventos tienen una relación directa con los ataques en París, pero vale la pena analizarlos desde dos diferentes ángulos:

A primera mano y al calor de lo sucedido en París la primera semana de enero, se podía ver  claramente que Francia estaba atacando los intereses de Israel y sus aliados, y los ataques fueron un escarmiento para recordarles quien manda y regresarlos al redil.

Pero observando el rumbo que han tomado las cosas en los días posteriores, me inclino a pensar que todo esto ha sido un montaje no sólo en lo operativo, sino en lo político. Veamos:

El 11 de septiembre de 1990, el entonces presidente de Estados Unidos, George Bush, presentaba al congreso su visión de un “Nuevo orden mundial” liderado por los Estados Unidos. Aquel discurso determinó el rumbo que habría de tomar la política exterior estadounidense para favorecer sus intereses, los de sus aliados y de quienes controlan su economía formalmente desde la creación de la Reserva Federal en diciembre de 1913: el sionismo.

Desde entonces no han cesado las invasiones militares y comerciales; las guerras civiles orquestadas por grupos paramilitares financiados por el imperio; revoluciones sangrientas; autoatentados terroristas; guerras psicológicas; balcanización de algunas regiones y unificaciones arbitrarias de otras; propaganda global que apologiza el capitalismo y sataniza todo aquello que vaya contra sus intereses; la destrucción de la soberanía financiera, alimentaria, ecológica, educativa e informativa de las naciones; la persecución, tortura y asesinato de la disidencia; y todo tipo de atrocidades cometidas en nombre de la paz, la seguridad y la libertad.

Durante la guerra fría la amenaza era el comunismo, en el siglo 21 lo es el terrorismo. En ambos casos, las potencias han invertido toneladas de millones de dólares del erario público para “luchar contra los enemigos de la paz” haciendo la guerra a los malhechores creados por ellos mismos. Su gran negocio ha sido financiar a los gobiernos que luchan entre sí para después cobrarles intereses que termina pagando la ciudadanía. La humanidad es esclava de una deuda impagable que destruyó la soberanía de las naciones y sometió a los pueblos a los designios de los psicópatas que gobiernan el planeta desde la sombra.

Como decía, para que exista un conflicto debe de haber –como mínimo– dos partes antagónicas. En la cúpula del poder todos son una especie de actores al servicio del director de la obra de teatro. Para que la obra tenga razón de ser debe haber situaciones que pongan en conflicto a los personajes, por lo tanto unos son los buenos y otros los malos. Pero la mejor manera de perpetuar la obra es que los actores alternen los roles.

Así es como encontramos que al presidente francés le tocó desempeñar el papel de “chico malo” que provocaría la furia de los “chicos buenos” de Israel y sus aliados, que después atacarían un pasquín de “chicos malos” que parodiaban a los “chicos buenos”, con unos agentes pagados por los “chicos buenos” para hacer quedar como “chicos malos” a los árabes que junto con los comunistas, han desempeñado ese rol en los últimos 100 años a fin de perpetuar la obra de teatro.

Si Hollande fuera realmente el malo de la película, lo hubieran eliminado inmediatamente. Pero en su lugar lo premiaron con el 40% de aprobación de la ciudadanía de acuerdo a un sondeo, bastante cuestionable, de Ifop-Fiducial que publicó el 19 de enero el diario Paris Match. En ese mismo sondeo se puede ver que los medios al servicio del poder ya están promoviendo al primer ministro, Manuel Valls, como el sucesor de Hollande con el 61% de aprobación y el 42% de confianza de la ciudadanía de que él puede sacar al país de la crisis.

Las consecuencias

Con la velocidad propia de las series policiacas, la autoridad francesa acusó de terrorismo, buscó, encontró y abatió a quienes perpetraron los ataques. Algo que levanta serias sospechas y deja entre ver que todo fue parte de un guión previamente escrito. De esta manera, apenas cuatro días después de la incursión en el pasquín Charlie Hebdo, se reunieron en París 56 “líderes mundiales” para encabezar una marcha en silencio “en contra del terrorismo y a favor de la libertad de expresión”. O al menos eso fue lo que relató la prensa internacional al servicio del sionismo, pero la siguiente fotografía publicada por la Red Voltaire muestra que todo fue un montaje, ya que los políticos y los familiares de las víctimas nunca marcharon junto a la ciudadanía, sino que se reunieron durante unos minutos en una calle adyacente al cortejo popular para posar ante la prensa internacional que se encargaría de retocarlas y distribuirlas por el mundo.

foto Paris

Más allá de ello, cabe destacar que quienes marchaban en primera fila eran el primer ministro británico, David Cameron; el alcalde de París, Anne Hidalgo; el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker; el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu; el presidente de Mali, Ibrahim Boubacar Keita; el presidente francés, Francois Hollande; la canciller alemana, Angela Merkel; el primer ministro polaco, Donald Tusk; el presidente palestino, Mahmoud Abbas; y el primer ministro italiano Matteo Renzi. Es decir, “los buenos”, “los malos” y “los feos” de la obra de teatro, unidos bajo un mismo fin: el anuncio de la instauración del nuevo orden mundial, que no podía ser en un lugar más adecuado que en “la ciudad luz”, “la ciudad de los iluminados”, que nos remite inmediatamente a los Iluminados de Baviera (mejor conocidos como Illuminati). Una sociedad secreta fundada por Adam Weishaupt que demostró su poder al derrocar a la monarquía francesa bajo el lema “libertad, igualdad y fraternidad”, y que el 11 de enero de 2015 resurgió públicamente en las calles de París promovido por sus agentes infiltrados en la política mundial. El mismo Hollande lo confirmaría al hacer referencia a ellos en su discurso del 9 de enero al afirmar que “aquellos que han cometido estos actos, estos terroristas, estos iluminados, estos fanáticos no tienen nada que ver con la religión musulmana”.

Tras su supuesta participación en la marcha silenciosa, Hollande y Netanyahu asistieron a una ceremonia en la Gran Sinagoga de París, a la que “casualmente” se le conoce como “la gran sinagoga de la victoria”. El diario local Le Monde escribió que “ambos fueron recibidos con una ovación”, dando la impresión de que estuvieran celebrando una victoria.

En ese acto, el presidente francés calificó de “acto antisemita horroroso” a la toma de rehenes en la tienda kosher de París y oficializó lo que será la nueva política europea intolerante,  racista, antimigrante e islamofóbica, al afirmar que “tenemos que demostrar nuestra determinación a luchar contra todo lo que pueda dividirnos y en primer lugar ser implacables con relación al racismo y el antisemitismo.”

Desde entonces, se han desatado redadas “antiterroristas” en Europa donde han detenido a librepensadores que no se tragan el cuento que le están contando al mundo, o bien a quienes defienden los derechos de los migrantes que conforman minorías étnicas muy vulnerables cuyas libertades son restringidas en un continente que los excluye por el color de su piel, género, religión, orientación sexual, etcétera, que los obliga a vivir en territorios marginados y que los discrimina restringiendo al mínimo sus derechos humanos.

Un botón de muestra es la detención del humorista francés Diudonné que será juzgado por “apología del terrorismo” tras haber publicado el siguiente estado en un su perfil de Facebook: “Sepan que esta noche, en lo que a mí respecta, me siento Charlie Coulibaly”, un juego de palabras en alusión al semanario Charlie Hebdo y a Amedy Coulibaly, uno de los radicales que mató a una mujer policía y a cuatro judíos. El comediante ya había sido condenado por antisemitismo cuando el pasado septiembre, publicó un video en el que ironizaba sobre la presunta decapitación del periodista estadounidense James Foley por el grupo del Estado Islámico.

A juzgar por los hechos, el discurso oficial, la aplicación de la ley y los valores que promueven los mandatarios a través de los medios a su servicio, son tan incongruentes como hipócritas, ya que permiten las manifestaciones públicas de racismo y de odio hacia el islam que profieren los partidos de la extrema derecha u organizaciones islamofóbicas como PEGIDA (Patriotas Europeos Contra la Islamización de Occidente), pero persiguen y condenan expresiones contrarias a sus intereses a las que inmediatamente tildan de terroristas o antisemitas. Tal parece que los imperialistas no creen que la libertad, la igualdad y la fraternidad sean valores universales, sino un slogan propagandístico que esconde su intolerancia a todo aquello que atente contra ellos y su insaciable sed de poder. De no ser así, ¿cuál sería el objeto de una organización como la Liga Antidifamación que puede juzgar y encarcelar en Europa a todo aquel que dude del holocausto acusándolo de antisemitismo?

Simplemente habría que recordar que los personajes que presuntamente encabezaban la marcha a favor de la libertad son los responsables políticos de la muerte de 4,000 palestinos, principalmente mujeres y niños, que fueron asesinados por el ejército de Israel y nadie acusó a Netanyahu o a Shimon Peres de antisemitas o terroristas. El ejército francés durante el mandato de Nicolás Sarkozy asesinó a 700,000 personas en Libia y a otras 200,000 en Mali durante el mando del propio Hollande. Eso sin hablar de los cientos de miles de muertos en Medio Oriente, Nigeria y Ucrania producto de la intervención imperialista a la que nadie considera un acto terrorista.

En su lugar, la presidencia francesa confirmó en un comunicado que la aviación gala comenzó operaciones sobre territorios dominados por el Estado Islámico en el norte de Irak. Días antes del ataque a Charlie Hebdo realizaban vuelos de reconocimiento, pero recibieron la orden de atacar justo el día después de registrarse los hechos en el pasquín satírico.

Por su parte, el Ministro de Defensa anunció que se movilizaron 10,000 militares “para garantizar la seguridad del país tras los ataques terroristas” y que 5,000 policías protegerán las 700 escuelas judías que hay en Francia. ¿A esto le llaman igualdad y fraternidad?

Los gobiernos de Gran Bretaña y Estados Unidos se sumaron a esta “noble causa”, creando un grupo con unidades de inteligencia de ambos países “para combatir el terrorismo”. Pero el peligro es inminente para todo el mundo, no sólo para Europa y Estados Unidos, ya que según el reporte de la agencia France-Presse, anunciaron la creación de una célula común que reagrupará unidades de la Agencia Británica de Espionaje Electrónico y del Servicio de Seguridad Interna, que trabajarán junto con sus pares de la Oficina Federal de Investigaciones y la Agencia de Seguridad Nacional “para mejorar el intercambio de información”. En otras palabras, para realizar espionaje electrónico y detectar a los disidentes que podrían representar un peligro para el sistema.

Para justificar este flagrante ataque al derecho humano de la privacidad, el 12 de enero un grupo de hackers que dice llamarse CyberCaliphate y que supuestamente está asociado con el grupo terrorista ISIS, atacó las cuentas de Twitter y YouTube del Mando Central del Gobierno de Estados Unidos donde mostraban mensajes y videos de apoyo al grupo ISIS. Nuevamente vemos que ellos mismos crean el problema y la solución al mismo acorde a sus intereses.

La clave del cambio

La llegada del 2015 marca la tendencia de lo que parece inminente: la imposición de un estado policial y un conflicto bélico en Medio Oriente de gran calado que podría dar cierto respiro al dólar, al euro y a las economías que dependen de ellos.

Las potencias buscarán seguir engañando a los ciudadanos del mundo con eventos aún peores que los de París, para justificar la imposición de un gobierno mundial que vele por “la paz y la seguridad de todos”. No obstante, la auténtica libertad consistirá en no dejarse engañar y no tomar partido contra quienes ellos pretenden señalar como los enemigos.

Un verdadero revolucionario de esta época es quien se informa, cuestiona todos los datos que recibe y forma su propio criterio. Su estrategia principal es la práctica de valores humanos y su mejor arma es el amor. El cambio que queremos en el mundo no será producto de guerras alimentadas por el odio y el encono, sino por la transformación individual que nos acerque los unos a los otros en lugar de dividirnos. No somos artículos a los que se les puede asignar un precio, somos seres humanos y debemos rechazar cualquier idea que promueva la distinción entre nosotros. Nuestras diferencias existen para nutrirnos, no las usemos para enfrentarnos. En la medida que humanicemos nuestra existencia y respetemos cualquier forma de vida y a nuestro planeta, encontraremos la luz que necesitamos para iluminar estos tiempos oscuros.

Félix Hompanera V.
Publicado en el Diario Z de Bolivia en el número de enero de 2015.

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