Una mirada esotérica al ciclo de vida del hombre

Ago 11, 2014
Felix Hompanera V

El hombre nace pero no se convierte en ser humano hasta después de muchos años. Las diferentes etapas por las que atraviesa el embrión humano, tienen una estrecha relación con el ciclo de la vida fuera del vientre materno. Conocer la perspectiva esotérica de dicho ciclo, ayuda a entender mejor las diferentes etapas de la vida más allá del desarrollo del cuerpo, mente y emociones.

A continuación reproduzco íntegro un artículo de Williams James (presuntamente un seudónimo) publicado bajo el título “Embriología oculta”.

El Gran Señor Vishnú ya ha venido nueve veces a la Tierra para salvar al hombre. Sus nueve apariciones tienen un estrecho paralelo con los nueve principales cambios que ocurren en el embrión humano previo al nacimiento. Vishnú nació primero de la boca de un pez. Luego, nació del cuerpo de una tortuga. Más tarde tuvo su aparición como jabalí, luego como león, después como mono. Y luego de tener otros nuevos cambios apareció como hombre.

Casi todos los mitos de la cosmogonía están basados en la embriología. La formación del cosmos, se dice, ha tenido lugar de la misma forma en que el hombre ha sido formado, sólo que en una mayor escala. El mito de Vishnú, el de Adán y Eva, el huevo de Brahma y así sucesivamente se puede seguir viendo está analogía en el origen de diversas religiones y culturas. La embriología es el estudio básico de la creación.

En la embriología hay también una recapitulación muy interesante del pasaje de la raza humana a través de varias especies de la naturaleza. Encontramos, en cierto período, las criaturas hipevóreas, en otra época al primitivo hombre lemur, más tarde al atlante y, finalmente, al ario. La ciencia sabe que el embrión humano está rodeado de agua durante todo el período primario de su crecimiento, y en esto, encontramos una ilustración de todas las cosas. El sexo no apareció en la Tierra hasta la tercera raza, igual que no aparece en el embrión hasta el tercer mes.

La recapitulación del embrión humano a través de los reinos inferiores de la naturaleza, es una de las pruebas más poderosas de la evolución, ya que determina en forma concluyente que el hombre no pudo hacer sido hecho originalmente en su condición adulta. En consecuencia ha pasado a través de una embriología cósmica, es decir, la humanidad no nació perfecta sino que ha atravesado varias etapas desde que era un embrión hasta la actual, en la que está intentando convertirse en persona adulta.

Los 9 meses del período prenatal, han sido empleados simbólicamente durante siglos. Nueve es el número del hombre porque durante 9 meses está el cuerpo en proceso de preparación.

El hombre no nace totalmente de una vez. Podemos decir que nace por grados. La conciencia trabaja fuera del cuerpo, utilizando las sustancias plásticas hasta el momento de vivificarlo, cuando toma a su cargo el vehículo desde lo interno y comienza a modelar cierta cantidad de individualidad de los materiales que la rodean. En el momento del nacimiento, el cuerpo físico nace, y un proceso de cristalización comienza y no se detiene nunca ni por un sólo instante hasta el momento de la muerte. El hombre comienza a morir en el momento de nacer y el alcance de la vida está determinado por el tiempo que ese proceso requiere. Al séptimo año, el cuerpo vital entra en acción y comienzan los períodos más grandes de crecimiento. En entonces que los padres comienzan a tener dificultades. Cerca del séptimo año el niño comienza a producir esencias vitales dentro de su propio cuerpo. Hasta esa época vive  de las fuerzas secretadas en las glándulas internas de la garganta antes del nacimiento. En otras palabras, se mantiene a sí mismo con la vida que ha almacenado de los padres. Alrededor de los siete años de edad comienza a trabajar para sí mismo. Está en actividad minuto tras minuto, y si pudiera embotellar su energía y conservarla para la vejez, el mundo sería un lugar maravilloso para vivir.

 

Entre los 12 y los 14 años, el hígado principia su actividad; el cuerpo emocional ha nacido. Es durante estos días de la adolescencia que el joven enfrenta sus más grandes problemas. La emoción corre desenfrenadamente. La conciencia está recapitulando sus existencias animales. Es la etapa de los grandes errores. Mayor número de vidas son oscurecidas o inutilizadas entre los 14 y los 21. De todos es sabido que a los 14 años es muy común que los jóvenes comiencen a fallar en la escuela, incluso cuando en los años previos ocupaban posiciones brillantes.

Entre los 18 y los 21 años el cuerpo mental toma el gobierno y se puede decir que el individuo llega a su mayoría de edad. Quizás se desconozca por qué en la mayor parte de los países del mundo la mayoría de edad parte a los 21 años, pero se debe a que la conciencia espiritual, el verdadero “yo soy”, no toma posesión de sus nuevos cuerpos hasta esa edad. Hasta ese momento está gobernado por los centros sensorios inferiores. Así que como puedes ver, la vida progresa en ciclos de siete años.

Los 28 años señalan el período del segundo nacimiento físico; los 35 el segundo nacimiento vital, o, como es llamado, segundo desarrollo; los 42, el período del segundo nacimiento emocional. Durante estos años, gente perfectamente normal hasta entonces, deviene sentimental. Los 49 marcan la aurora de un nuevo período de actividad mental, y los 56 representan la edad de oro del pensamiento. Son los períodos perdidos de la razón filosófica, los años más completos que coronan la vida con su plenitud. Y así pasa ciclo tras ciclo. Si el humano viviera el suficiente tiempo, pasaría por su segunda, tercera y cuarta niñez.

Fuente: “Anatomía esotérica”, de Williams James. Editorial Luz, Caracas, 1979.

Félix Hompanera V.