Los 7 principios herméticos

Ago 25, 2014
Felix Hompanera V

Los siete principios sobre los que se basa toda la filosofía hermética son los siguientes:

  1. El principio del Mentalismo.
  2. El principio de Correspondencia.
  3. El principio de Vibración.
  4. El principio de Polaridad.
  5. El principio de Ritmo.
  6. El principio de Causa y Efecto.
  7. El principio de Generación.

Entender estos principios es entender el universo y todo lo que en él existe. Cabe aclarar que el propósito de esta publicación es el de acercar el conocimiento a quienes ignoraban su existencia a través de una breve explicación de cada uno de estos principios, así como despertar su interés en la investigación y el estudio sobre la aplicación práctica del mismo. En posteriores publicaciones profundizaremos en algunos de los temas del Kybalion que forman parte del conocimiento hermético abordado aquí.

1. El principio del Mentalismo

“El TODO es Mente; el universo es mental.” – El Kybalion

Este principio explica que el TODO, que es la realidad substancial que se oculta detrás de todas las manifestaciones y apariencias que conocemos bajo los nombres de “universo material”, “fenómenos de la vida”, “materia”, “energía”, etc., y en una palabra, todo cuanto es sensible a nuestros sentidos materiales, es espíritu, quien en sí mismo es incognoscible e indefinible, pero que puede ser considerado como una mente infinita, universal y viviente. Explica también que todo el mundo fenomenal o universo es una creación mental del TODO en cura mente vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. El estudiante de la Filosofía Hermética puede emplear conscientemente las grandes leyes mentales, en vez de usarlas por casualidad o ser usado por ellas.

2. El principio de la Correspondencia

“Como arriba es abajo; como abajo es arriba.” – El Kybalion

Este principio encierra la verdad de que hay siempre una cierta correspondencia entre las leyes y los fenómenos de los varios estados del ser y la vida, y el antiquísimo axioma hermético se refiere precisamente a esto, y afirma “como arriba es abajo; como abajo es arriba”, y la comprensión de este principio da una clave para resolver muchos de los más oscuros problemas y paradojas de los misterios secretos de la Naturaleza. Hay muchos planos que no conocemos, pero cuando aplicamos esa ley de correspondencia a ellos, mucho de lo que de otra manera nos sería incomprensible se hace claro a nuestra conciencia. Este principio es de aplicación universal en los diversos planos, mental, material o espiritual del Cosmos: es una ley universal. Su aplicación puede desgarrar un tanto el Velo de Isis, de tal manera que nos permita ver algunos rasgos de los dioses.

3. El principio de Vibración

“Nada está inmóvil; todo se mueve: todo vibra.” – El Kybalion

Este principio encierra la verdad de que todo está en movimiento, de que nada permanece inmóvil, cosas ambas que confirma por su parte la ciencia moderna. Este principio explica las diferencias entre las diversas manifestaciones de la materia, de la fuerza, de la mente y aún del mismo espíritu, las que no son sino resultado de los varios estados vibratorios. Desde el TODO, que es puro espíritu, hasta la más grosera forma de materia, todo está en vibración: cuanto más alta sea ésta, tanto más elevada en su posición de la escala. La vibración del espíritu es de una intensidad infinita; tanto, que prácticamente puede considerarse como si estuviera en reposo, de igual manera que una rueda cuando gira a toda velocidad pareciera que está estática. Y en el otro extremo de la escala hay formas de materia densísima, cuya vibración es tan débil que también parece estar en reposo. Entre ambos polos hay millones de grados de intensidad vibratoria. Desde el corpúsculo y el electrón, desde el átomo y la molécula hasta el astro y los universos, todo está en vibración. Y esto es igualmente cierto en lo que respecta a los estados o planos de la energía o fuerza (la que no es más que un determinado estado vibratorio), y a los planos mentales y espirituales. La comprensión de este principio habilita al estudiante hermético a controlar sus propias vibraciones mentales, así como las de los demás.

4. El principio de Polaridad

“Todo es doble; todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo: los opuestos son los idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son semiverdades; todas las paradojas pueden reconciliarse.” – El Kybalion

Este principio explica que en cada cosa hay dos polos, dos aspectos, y que los “opuestos” no son, en realidad, sino los dos extremos de la misma cosa, consistiendo la diferencia, simplemente, en diversos grados entre ambos. El calor y el frío, aunque opuestos, son realmente la misma cosa, consistiendo la diferencia, simplemente, en diversos grados de aquélla. Mira un termómetro y trata de averiguar dónde comienza el calor y dónde termina el frío. No hay nada que sea calor absoluto en realidad, indicando simplemente ambos términos, frío y calor, diversos grados de la misma cosa, y que ésta se manifiesta en esos opuestos no es más que los polos de eso que se llama calor, o sea la manifestación del principio de polaridad que nos ocupa. El mismo principio se manifiesta en la luz y la oscuridad, las que, en resumen, no son sino la misma cosa, siendo ocasionada la diferencia por la diversidad de grado entre los dos polos del fenómeno. ¿Dónde termina la oscuridad y dónde comienza la luz? ¿Cuál es la diferencia entre grande y pequeño? ¿Cuál es entre duro y blando, o positivo y negativo? El principio de polaridad explica esta paradoja.

El mismo principio opera en el plano mental. Tomemos por ejemplo el amor y el odio, dos estados mentales completamente distintos aparentemente, y notaremos que hay muchos grados entre ambos; tantos, que las palabras que nosotros usamos para designarlos, “agradable” y “desagradable”, se esfuman una en la otra, hasta tal punto que muchas veces somos incapaces de afirmar si una cosa nos causa placer o disgusto. Todas no son más que graduaciones de una misma cosa. Y aún más que ello, es posible cambiar o transmutar las vibraciones de odio por vibraciones de amor, en la propia mente y en la mente de los demás, lo que es considerando como lo más importante por los hermetistas. El bien el mal no son sino los polos de una misma cosa y por medio de la voluntad y de la aplicación del principio de la polaridad, se pueden transmutar siempre y cuando se dedique tiempo y estudio necesarios para dominar este arte.

5. El principio del Ritmo

“Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso; todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación.” – El Kybalion

Este principio encierra la verdad que todo se manifiesta en un determinado movimiento de ida y vuelta entre los dos polos que existen de acuerdo al principio de polaridad. Hay siempre una acción y una reacción, un avance y un retroceso, un asenso y un descenso. Y esta ley rige para todos: soles, mundos, animales, cosas, mente, energía, materia. Esta ley lo mismo se manifiesta en la creación como en la destrucción de los mundos, en el progreso como en la decadencia de las naciones, en la vida, en las cosas todas, y, finalmente, en los estados mentales del hombre, y es con referencia a esto último que creen los hermetistas que este principio es el más importante por su aplicación universal, y asimismo descubrieron ciertos métodos para escapar a sus efectos, mediante el empleo de las fórmulas y métodos apropiados. Emplean para ello la ley mental de neutralización. No pueden anular el principio o impedir que opere, pero han aprendido a eludir sus efectos hasta un cierto grado, grado que depende del dominio que se tenga de dicho principio. Saben cómo usarlo, en vez de ser usados por él. Este principio y el de la polaridad han sido cuidadosamente estudiados por los hermetistas, y los métodos de contrabalancearlos, neutralizarlos y emplearlos, forman una de las partes más importantes de la alquimia mental hermética.

6. El principio de Causa y Efecto

“Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con Ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a una ley no conocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley. ” – El Kybalion

Este principio encierra la verdad de que todo efecto tiene su causa, y toda causa su efecto. Afirma que nada ocurre casualmente y que todo sucede conforme a la Ley. La suerte es una palabra vana, y si bien existen muchos planos de causas y efectos, dominando  los superiores a los inferiores, aún así ninguno escapa totalmente a la Ley. Las muchedumbres se dejan llevar, arrastradas por el medio ambiente que las envuelve o por los deseos y voluntades de los demás, si éstos son superiores a las de ellas. La herencia, las sugestiones y otras múltiples causas externas las empujan como autómatas en el gran escenario de la vida. Pero los maestros, habiendo alcanzado el plano superior, dominan sus modalidades, sus caracteres, sus cualidades y poderes, así como el medio ambiente que les rodea, convirtiéndose de esta manera en dirigentes, en vez de ser los dirigidos.

7. El principio de Generación

“La generación existe por doquier; todo tiene sus principios masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos.” – El Kybalion

Este principio encierra la verdad de que la generación se manifiesta en todo, estando siempre en acción los principios masculino y femenino. Esto es verdad no sólo en el plano físico, sino también en el mental y en el espiritual. En el mundo físico este principio se manifiesta como “sexo”, y en los planos superiores toma formas más elevadas, pero el principio subsiste siempre el mismo. Ninguna creación física, mental o espiritual, es posible sin este principio. La comprensión del mismo ilumina muchos de los problemas que tanto han confundido la mente de los seres humanos. Este principio creador obra siempre en el sentido de “generar”, “regenerar” y “crear”. Cada ser contiene en sí mismo los dos elementos de este principio.

Como lo mencioné al principio, en posteriores publicaciones profundizaré en algunos de los principios mencionados en la presente, tales como la transmutación mental, el todo, los planos de correspondencia, vibración, polaridad, ritmo, causación, género, etc.

¡Hasta entonces!

Félix Hompanera V.