El mundo del fin del mundo

Nov 11, 2012
Felix Hompanera V

Vamos a poner los puntos sobre las “íes”: los mayas no profetizaron el fin del mundo. No hay ninguna evidencia de ello y los especialistas de todo el mundo lo avalan. Por lo tanto, todo ese mito de que en diciembre comienza el apocalipsis, no es más que otra evidencia de lo vacíos e ignorantes que somos los habitantes del planeta Tierra en la Era del Narcisismo y del poder que tienen los medios de comunicación y las industrias que promueven el caos para beneficiarse económicamente de ello.

Entre el 300 AC y el 830 DC, los mayas pronosticaron, no profetizaron, un sin número de eventos basados en dos ciencias exactas y comprobables en cualquier momento histórico: las matemáticas y la astronomía, la ciencia de su época.

Esta avanzada civilización entendió como ninguna la estrecha relación que priva entre los seres humanos y el resto del universo. Fue así que entendieron que todo en el universo funciona a base de ciclos y que el fin de cada uno de ellos es la evolución.

El mediático cataclismo pronosticado para diciembre de 2012 (aún no se ponen de acuerdo con la fecha, pero se mencionan los días 21, 22 y 23), en realidad lleva ocurriendo los últimos 20 años y empeorará en los siguientes 20. Lo que sucede es que así como nuestro planeta tarda 24 horas para dar una vuelta sobre su propio eje con relación al sol, nuestro sistema solar tarda 25,625 años en completar un ciclo que es conocido como “día galáctico”. Al igual que en un día convencional para nosotros, este “día galáctico” se compone de ciclo etapas: el amanecer, el medio día, el atardecer que da paso a la noche y la profunda noche que antecede a un nuevo amanecer. Los mayas descubrieron que cada uno de estos ciclos dura 5,125 años.

Pues resulta que justo en diciembre de 2012 se termina el quinto ciclo de 5,125 años y con él, se cumple el ciclo completo de 21,625, es decir, se terminará la noche en nuestro sistema solar y amaneceremos en un nuevo ciclo, una nueva era. No es poca cosa que nos haya tocado protagonizar un acontecimiento galáctico tan importante. Primeramente, deberíamos hacer conciencia de lo que representa y del rol que queremos jugar en esta transición, ya que, como todo cambio en la vida, implica un período de crisis antes de que se concrete.

Precisamente a esa crisis es a aquello a lo que se le llama “apocalipsis” que, según la leyenda, comenzaría con la aparición en el cielo de los cuatro jinetes. Esa metafórica “aparición” se dio en 1992 en forma de una muy poco común alineación planetaria pronosticada por los mayas. Se trata de los últimos 20 años antes de que termine un ciclo corto de 5,125 años y los 20 siguientes. En ese período, se debe “limpiar” el planeta de aquellos seres que se niegan a evolucionar, es decir, de aquellos que encuentran la razón de su existir en el mundo material, en los placeres superficiales y la entera satisfacción de los sentidos.

Reflexiona por un momento sobre las crisis en que se encuentra el mundo desde 1992: desastres naturales nunca antes vistos, conflictos sociales, guerras, enfermedades, virus,  desigualdad social, crisis económicas y morales, etc. Se dice que cuando está más oscuro es porque ya va a amanecer, y justo por ese período está atravesando nuestro sistema solar: termina la noche galáctica que antecede al nuevo amanecer y es cuando la vida en el planeta se torna más complicada.

Al final de los cuatro ciclos cortos anteriores, hubo un cataclismo que terminó con tres cuartas partes de la humanidad, quienes se mantuvieron con vida fueron los encargados de sentar las bases de una nueva civilización. ¿Cuál es el método de selección empleado por la naturaleza para elegir entre quienes se van y se quedan? La conciencia.

En el próximo número, lo que para los mayas representa la conciencia y cómo ganar un lugar en la nueva era.

Los mayas dejaron en sus ciudades las indicaciones para que la humanidad se dirija a una nueva era, un nuevo plano evolutivo más allá del materialismo y la autodestrucción. Este mes es el fin del ciclo de 25,625 años que tarda nuestro sistema solar en acercarse y alejarse del sol de nuestra galaxia, y el inicio de un nuevo ciclo, de un nuevo amanecer.

Los mayas pronosticaron que durante este período nos concentraremos en nuestro lado negativo, en los miedos sobre los que fue construida nuestra civilización, para ver qué estamos haciendo mal y una vez que resolvamos todos los problemas entre nosotros y con nosotros mismos nacerá la consciencia colectiva. Mientras eso sucede, se incrementarán los sucesos que nos separan, la agresión, el odio, las familias en disolución, así como diversos enfrentamientos por ideología religiosa, moralidad y  modelos económicos y políticos. Pero también, de manera simultánea habrá personas que  encontrarán la paz, aprenderán a controlar sus emociones y por ende habrá más respeto, tolerancia y comprensión. Esto será la coyuntura que dará paso a lo que llamaron “la mente colectiva”.

La toma de consciencia implica el conocimiento interior que llegará una vez que aprendamos a vernos a través de los otros, así como de entender que formamos parte del planeta y del universo y que debemos funcionar paralelamente con ellos. En el  último siglo, se intensificó el proceso de industrialización dando como resultado la destrucción de la naturaleza. Cada uno de nosotros de diferente manera ayudamos a deforestar y contaminar el planeta, lo que dio como resultado alteraciones en el clima que nos afectan cada día más. Estas variaciones climáticas y los cambios en el comportamiento del sol, produjeron una alteración en las lluvias: disminuyó su cantidad, intensidad y regularidad. El aumento de la temperatura produjo fuertes vientos, huracanes y tornados. Al aumentar la temperatura disminuyó la humedad relativa en el ambiente, lo que trajo como consecuencia menos nubosidad y mayor exposición al sol. Debido a ello, se evaporó el agua de los suelos produciendo grandes sequías e incendios en todo el planeta. Al no haber lluvia, no hay cosechas y eso daña la economía terriblemente. Al no haber agua suficiente tampoco ha electricidad y una sociedad moderna sin electricidad se convierte en un auténtico caos. Y para muestra de ello están las graves consecuencias del reciente paso de la tormenta “Sandy” por la costa este de los Estados Unidos.

La conciencia vendrá cuando mejoremos nuestra relación con el tiempo. El ser humano moderno vive el tiempo mecánicamente sin ninguna relación con los ciclos naturales del planeta, de la luna ni el sol. Nuestra civilización perdió el sentido del paso del tiempo como el paso de un ciclo a otro y entre distintos fenómenos naturales que nos muestran que somos parte de una galaxia viva. En la actualidad ya no tenemos tiempo para nada. La cantidad de bienes acumulados es la única medida del tiempo en este mundo capitalista.

La evolución de la conciencia se logra reconociendo nuestros miedos y superándolos, reconociendo nuestro odio y liberándolo, reconociendo nuestros errores y perdonándonos por haberlos cometido. Modificando nuestros hábitos: comer mejor, hacer ejercicio, moderarnos en el consumo de todo aquello que nos hace daño, escuchando música que nos haga sentir bien y con energía, pasando más tiempo en la naturaleza y respetándola, viviendo en armonía con nuestro entorno y procurando la verdadera riqueza: la espiritual.

Tarde o temprano despertarán las conciencias. Todas las decisiones que se tomen en este período serán determinantes: si seguimos siendo negativos, egoístas, materialistas y superficiales, si seguimos odiándonos unos a otros y seguimos devastando el planeta, lo que vendrá nos llevará directo al caos y la destrucción que al final nos borrará como la especie pensante del planeta. Si tomamos consciencia y nos damos cuenta de que todos estamos conectados al formar parte de un organismo gigantesco, si nos respetarnos los unos a los otros y respetamos a la Madre Naturaleza, iremos directo a la evolución. Tú decides el camino que tomarás.

 

Félix Hompanera V.

Publicado en dos partes en la revista Perzonal de noviembre y diciembre de 2012.