El nacimiento de un nuevo universitario

Oct 10, 2012
Felix Hompanera V

Mucho se ha hablado sobre las deficiencias de nuestro sistema educativo. Gobernantes, autoridades, sindicatos, maestros y medios de comunicación son los eslabones de la cadena a quienes históricamente se culpa de la debacle educativa que sitúa a México en el último lugar de los países miembros de la OCDE.

Como sociedad ha sido bastante cómodo responsabilizar a los antes citados y ubicarnos en la mediocre y nociva posición de víctimas. Esto sólo evidencia que México continúa siendo un país adolescente, donde los ciudadanos se niegan a asumir el compromiso de crecer y se limitan a incriminar a las autoridades por los paupérrimos resultados de su trabajo. Es decir, seguimos esperando a que “papá gobierno” nos resuelva las cosas sin tener que realizar ni el menor esfuerzo.

Este año hemos presenciado un despertar de la consciencia social que puede representar el comienzo de una etapa autocrítica y proactiva. Una cantidad importante de jóvenes universitarios decidieron poner su preparación académica, creatividad, entusiasmo y valentía al servicio de su comunidad. En pocas palabras, decidieron hacerse responsables de su destino abandonando la zona de confort y esforzándose por dar un extra que no sólo los beneficia a ellos, sino a todo el país.

Y es que más allá de que puedas estar de acuerdo o no con sus acciones, resulta de incalculable valor aprender de su actitud ante la vida. Esta generación de universitarios, tú generación, puede sentar las bases de una sociedad funcional y autosuficiente. La clave está en que dejaron de preocuparse por lo que parecen y se ocuparon en lo que son. Y es que si algo caracteriza a la postmodernidad es la búsqueda del placer y la comodidad a costa, muchas veces, de uno mismo. Una época en la que el éxito y el progreso se logran utilizando a los demás y acumulando bienes, no con base en el desarrollo humano. He ahí el mérito de nuestros jóvenes universitarios más allá de sus ideas políticas, el común denominador entre ellos es el bienestar colectivo y la determinación para convertir sus ideas en acciones.

Su entusiasmo ha comenzado a permear a una sociedad muy golpeada y urgida de mejores condiciones de vida. Pero no sólo es su determinación de confrontar al sistema defendiendo sus ideales lo que debemos aprender de ellos, sino la voluntad de luchar contra ellos mismos y contra la “programación mental” que recibieron desde que llegaron al mundo. Aquello por lo que están evolucionando como seres humanos radica en la lucha que emprendieron en su interior sobreponiéndose a sus miedos, a su egoísmo, a la resistencia al cambio, al deseo de continuar en su zona de confort y a la victimización sistemática.

Es imprescindible para nuestro país que la población universitaria se ponga al servicio de la colectividad. Cada quien desde su trinchera puede aportar su grano de arena. No es necesario sumarse a alguna movilización organizada, sino a adoptar un estilo de vida con las bases que estos “nuevos universitarios” están sentando. Quienes tenemos el privilegio de contar con una preparación académica estamos obligados a ver no sólo por nuestros intereses, sino por los de nuestra comunidad. Pero como dice el proverbio chino: “Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa”.

Félix Hompanera V.

Publicado en la revista Visión Universitaria en el otoño de 2012.

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