Los nuevos jóvenes

Ago 03, 2012
Felix Hompanera V

A mitad de 2012, una ola de sucesos sin precedentes en México pusieron a ojos de propios y extraños a un segmento de la juventud cuyas necesidades no han sido debidamente atendidas por los diferentes actores sociales.

Aunque sus cada vez más numerosos integrantes a lo largo y ancho del territorio nacional aún no definen un discurso unitario y sus intereses siguen siendo pluridimensionales, dejan ver que son individuos informados, reflexivos, analíticos, idealistas, autocríticos, selectivos y proactivos.

Quizás su rasgo de personalidad más característico es lo que Alfred Adler denominó como “interés social”. Para el fundador del sistema holístico de psicología individual y que fuera considerado por Freud como uno de los dos únicos candidatos a sucederlo, el interés social “es el sentido de solidaridad humana, aquello que hace que los humanos se vinculen entre sí, es el un genuino interés en el interés de los demás”. Es por ello que estos “nuevos jóvenes” se interesan por establecer vínculos personales, comerciales e institucionales con quienes les ofrezcan algo más que integrar a su experiencia vivencias superficiales o un estilo de vida estereotipado, sólo entregan su lealtad sin límites a personas, marcas e instituciones que defienden la causa por la cual se significan a sí mismos y su sociedad, que abanderan sus ideales y le dan voz a sus demandas individuales y sociales.

La sociedad mexicana podría estar frente al surgimiento de la consciencia social que tanta falta hace al país, representada por un grupo de jóvenes cada vez más nutrido que está cansado de las viejas prácticas de sometimiento y tiene hambre de justicia. Este despertar juvenil comienza a replicarse de manera importante en diversas células de una sociedad apática y anquilosada, a tal grado que me atrevo a afirmar que nos encontramos ante lo que puede ser el inicio del fin de nuestra etapa adolescente como sociedad.

No es casualidad que todo esto comenzara en una universidad: la cede del pensamiento universal y la máxima generadora del saber que es capaz de transformar al ser humano. Son los jóvenes con formación académica quienes se dan cuenta de su realidad y toman acción para transformarla. Un país educado nunca es manipulado y es responsabilidad de todos hacer lo que nos corresponde para fortalecer lo que nuestros jóvenes por el bien todos nosotros.

Un nuevo ciclo escolar está por comenzar y con él la esperanza de formar a las nuevas generaciones que sacarán del pozo en el que está metido este país para el beneficio de unos cuantos. Maestros, instituciones educativas, funcionarios públicos, padres de familia y estudiantes: pongamos nuestro grano de arena para que se incremente la calidad de la educación de este país, arrebatemos el poder de formarnos a los sindicatos y las televisoras, comprometámonos con el progreso de nuestras familias y de nuestra sociedad, y reconozcamos a nuestros jóvenes que piensan y actúan por el bien de todos.

Félix Hompanera V.

Publicado en la revista Perzonal en agosto de 2012.