Decide tu propio éxito

Abr 12, 2012
Felix Hompanera V

Alguna vez leí una entrevista donde preguntaban a un autor brasileño sobre el tiempo que había dedicado a escribir su último best seller. La respuesta fue contundente: “lo escribí en ocho semanas, pero me tardé ocho años pensándolo”.

Las exigencias de la aldea global han aumentado dramáticamente en los últimos años. No sólo basta con ser exitoso —cualquier cosa que eso represente en cada cultura—, sino la velocidad con que se logre. La generación Google está acostumbrada a obtener en fracciones de segundo millones de respuestas a su necesidad más exigente y al más exótico de sus caprichos. Esta inmediatez para conseguir lo que deseamos se ha proyectado en cualquier actividad humana y cada vez se emplean menos frases como “comenzar desde abajo”, “conquistar a una mujer” o “es época de sembrar, ya llegará la cosecha”.

Hace algunos años las personas reconocidas socialmente como exitosas no se daban de la noche a la mañana, eran el resultado de una larga y extenuante carrera que demandaba actualización, creatividad, perseverancia, disciplina, valores, habilidades sociales y toda serie de recursos interiores orientados a su propio desarrollo y el de su comunidad. En otras palabras, el éxito no se merecía, se ganaba.

En los tiempos de la postmodernidad, el éxito se mide tomando en cuenta la acumulación de fama, reconocimiento y fortuna. Si bien estos son una consecuencia natural del concepto actual de éxito, sería un error confundirlos con el verdadero éxito. Cualquiera puede ser un trending topic un día y volver a perderse en el anonimato el resto de su vida. Incluso, la velocidad a la que se vive en la actualidad, las estrategias comerciales de las empresas y los intereses de los gobiernos y medios de comunicación, demanda la creación a granel de figuras para justificar su existencia y persuadir masivamente al consumo.

Existen en el mercado infinidad de métodos para ser exitoso. Todos se juran infalibles y en su mayoría ofrecen soluciones superficiales a problemas superficiales. No le demos vueltas: el éxito es un proceso que exige ser una mejor persona en todos los sentidos. El éxito no es inmediato, sino el resultado de una importante serie de decisiones orientadas a la planeación, ejecución y evaluación de un proyecto de vida.

Ganar más dinero, tener un mejor puesto, trabajar en una empresa transnacional, comprar una casa más grande o un automóvil nuevo, son conceptos muy abstractos que pueden llegar a funcionar como distractores de las cosas verdaderamente trascendentes para el ser. Las personas cuya aportación a la vida es recordada a través del tiempo, primero determinaron sus metas en la vida, el objetivo de estar vivos, y después adaptaron su estilo de vida a la consecución de esas metas. Los bienes materiales sólo deben ser herramientas para llegar al objetivo, son los medios, no el fin.

Pero, ¿cómo determinar las metas en la vida? Como no nacemos con instructivo, tenemos que hacer un esfuerzo para tratar de descifrarlas. El lugar adecuado para buscarlas es en tu propia historia personal: un prominente psiquiatra y psicoanalista decidió estudiar medicina cuando tenía 10 años tras ser desahuciado con un diagnóstico equivocado. Una niña que sufrió el alcoholismo de su padre, estudió psicología y ayuda a otras personas que viven en esas circunstancias. La muerte repentina del menor de sus tres hijos lleva a un periodista a dejar su profesión y buscar una actividad profesional que le permita tener más cercanía con su familia.

En cualquiera que sea el caso, tu historia de vida puede determinar tus metas, y éstas, el estilo de vida adecuado para alcanzarlas. Lo que diferencia a un trending topic y a un se exitoso, es la conciencia de que este es un proceso que no siempre es grato y que las cosas se logran paso a paso.

Primeramente, habrá que determinar lo que quieres y el punto en que arrancarás. No es lo mismo pretender ser un empresario prominente cuando no se tiene experiencia laboral, que cuando ya has trabajado y tienes un plan de negocios. La honestidad con la que determines tus condiciones actuales, será clave para identificar los primeros pasos que debes dar. Por ejemplo: quieres aplicar para un puesto a nivel gerencial, pero en tu análisis inicial te das cuenta de que te hace falta incrementar tu nivel de inglés y cursar un diplomado para especializarte en el área. Lo que te acercará a ese puesto gerencial será comenzar a decidir en virtud de la consecución de las primeras metas: mejorar tu inglés y estudiar el diplomado. Si necesitas ahorrar el 20% de tu sueldo para poder pagar ambos cursos, la decisión de salir a comer todos los días e irte de fiesta todos los fines de semana, ¿te acerca a tu objetivo o te aleja de él? Si decides seguir gastando dinero en comida y parranda, no podrás ahorrar lo suficiente y por lo tanto no podrás pagar los cursos; luego entonces te instalarás en el cómodo papel de víctima argumentando que no creces por falta de ganas, sino de dinero.

Cada decisión implica una renuncia y la aceptación de las consecuencias negativas y positivas que traiga consigo. Decidir por un empleo en el que tengas tiempo para ti y para tu familia, implica la renuncia a cierta cantidad de dinero. Si tu objetivo de vida es la realización a través de la vida familiar, aceptar ese empleo sería un acierto. Si tu objetivo de vida no tiene nada que ver con lo que haces actualmente, la decisión de continuar en ello por miedo a comenzar de nuevo desde cero, implica frustración e infelicidad, por lo tanto la decisión sería equivocada y te alejarías cada vez más de tu objetivo. Existes cada que decides, decidir en conciencia te convierte en dueño de tu destino.

En conclusión, el éxito es producto de un proceso donde la mayor parte de tus decisiones deben estar encaminadas a un objetivo determinado por ti, no por los estándares sociales o culturales propios de la época actual. La verdadera libertad no está en el puesto que ocupas o lo que compras con lo que ganas, sino en la trascendencia de tus acciones y la plenitud con la que vives.

Félix Hompanera V.

Publicado en la revista Mejores Empleos de abril de 2012.