Una mirada a tu autoconcepto

Abr 06, 2011
Felix Hompanera V

Si nunca has manejado un auto deportivo, ¿podrías recomendarlo? Seguramente sí, aunque los argumentos que utilizarías para hacerlo serían muy débiles: “el diseño es excelente”, “es rapidísimo”, “a mí me encanta”… En cambio, si tienes la oportunidad de manejarlo percibirías las sensaciones de estar al volante, el olor de los asientos de piel, el vértigo de moverte a gran velocidad casi pegado al suelo, la adrenalina de alcanzar los 100 kph en 10 segundos. O mejor aún, podrás decir lo que ocurrió cuando te recibieron el auto en un restaurante elegante, las reacciones que provocaste en los demás mientras circulabas por la calle, cómo te sentiste al ser observado por personas que te hubieran ignorado de no ser por el auto que manejas…

Cuando estás en busca de empleo ocurre algo similar, sólo que el producto eres tú. Pero ¿qué tanta información tienes de ti mismo? ¿Cómo transmitir a otros la experiencia de ser tú? Este tipo de información es la que buscan los reclutadores de las empresas. Antes un apellido servía como carta de presentación, después fue el  currículum y hoy es la experiencia. Y no sólo la experiencia laboral —que para muchos universitarios es escasa—, sino la experiencia de vida: formación y aprendizaje, autoconcepto y autoestima; y un proyecto de vida determinado.

El autoconcepto es la construcción mental de la forma en que te percibes a ti mismo.  Esa visión de tu persona es resultado de tu historia y la interpretación que has realizado de las vivencias positivas y negativas que la conforman, de la opinión que otros tienen de ti, de los planes que tus padres tenían para tu futuro, del éxito o el fracaso de tus intentos por ser tú mismo, etc.

Los años de universidad son fundamentales para construir el “yo” que comenzaste a cimentar en la adolescencia, por ello, conocerte y aceptarte es una más de las asignaturas que debes aprobar antes de lanzarte a buscar tu lugar en el mundo.

El mundo de los negocios cuenta con una herramienta analítica para examinar la interacción entre una marca y su entorno. Se le conoce como Análisis FODA por las siglas de las variables que examina: Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas. Desarrollar estas variables pueden ayudarte a la hora de escribir tu CV y de preparar una entrevista.

Conocer tus fortalezas y debilidades favorecen la elección de tus metas y el estilo de vida que debes tener para alcanzarlas. Aceptar que no soportas estar ocho horas tras un escritorio y que lo tuyo son las relaciones interpersonales, te brindan un panorama más claro sobre el tipo de actividades que puedes realizar con mayor agrado y mejores resultados. Buscar un trabajo “de lo que sea”, implica un grado terrible de frustración que no beneficia en nada al concepto que tienes de ti mismo y tus capacidades.

Por su parte, las amenazas y oportunidades dependen del entorno. Estimarlas equivale a tener un mapa del tesoro con la ruta marcada, ya que pueden ser de utilidad al decidir una especialización y/o un camino profesional a seguir. En el ejemplo anterior, quien tiene facilidad de relacionarse con otros puede ser maestro, guía de turistas, vendedor, publirrelacionista, etc. La elección correcta debe estar sustentada en las fortalezas y debilidades personales, pero también en el conocimiento del mercado laboral, la competencia, los salarios, tendencias, etc.

Explota tus fortalezas, busca y aprovecha las oportunidades, acepta y corrige tus debilidades y aprende a sortear las amenazas. Aplicar estos sencillos principios en tu beneficio personal y profesional, te dará mayor seguridad al saber quién eres, a dónde vas y cómo llegar.

La mirada hacia uno mismo se basa en:

  • Autoconocimiento: es la base del conocimiento personal. Aprender a conocerse es existir.
  • Autoconcepto: lo forman el conjunto de creencias que se tienen acerca de uno mismo. Estas creencias favorecen el desarrollo o lo limitan.
  • Autoevaluación: es el proceso mediante el individuo determina lo que es bueno y malo para su ser, así como el resultado de sus acciones.
  • Autoaceptación: es la actitud del individuo hacia sí mismo y el aprecio por todo aquello que conforma su ser.
  • Autorespeto: atender y satisfacer las necesidades propias, haciéndose responsable de las consecuencias de ello.
  • Autoestima: percepción emocional profunda que se tiene de uno mismo.

Félix Hompanera V.

Publicado en la revista Visión Universitaria en la primavera de 2011.