Adicción al amor, ¿existe?

Abr 02, 2010
Felix Hompanera V

Desde el siglo pasado, la cultura occidental ha pretendido convencernos de que la felicidad depende de que nos quiera alguien del sexo opuesto. Principalmente los estadounidenses, han invertido miles de millones de dólares para producir cuentos infantiles, anuncios publicitarios, canciones, películas y series televisivas cuyo principal mensaje radica en la belleza, la simpatía y la atracción al sexo opuesto y un grupo social determinado, por encima de la autenticidad, la libertad y los valores.

La realidad es que los seres humanos necesitamos oxigeno, agua, comida, actividad física, descanso, protección de las inclemencias del ambiente, pero el amor, tal y como nos lo han dibujado, no es necesario. El cerebro está programado para la reproducción, no para el amor. Es imposible tener que alguien nos quiera a todas horas, todos los días del año. El oxigeno sí es una necesidad, el amor no es más que un deseo. Por lo tanto, podemos desear establecer un vínculo amoroso con alguien, pero nuestro bienestar no depende del cariño ni la atención de otros.

En nuestros primeros años de vida sí dependemos de atenciones y cariños para sobrevivir, pero el exceso de ellos puede impedir tu proceso para alcanzar la madurez y la independencia. Como adultos, lo que necesitamos es de nuestro propio amor. Puedo sentirme desgraciado e insatisfecho, a pesar de ser querido. Si no soy feliz solo tampoco puedo serlo acompañado. Es inútil esperar de otra persona algo que ni tú mismo puedes darte: autoestima y autorrespeto.

Si buscas protección en una pareja, tus relaciones están basadas en la dependencia emocional, son destructivas e impiden tu pleno desarrollo. En estas relaciones está presente permanentemente el miedo al abandono, factor que influye para perder la propia identidad y valor por miedo a que la pareja se canse y se vaya.

Cuando el “te quiero” se transforma en un “te necesito”, se entra en un proceso de control de la relación que impide que los individuos que conforman la pareja den lo mejor de sí. En el momento en el que uno de estos individuos se transforma en otra persona por miedo, está inmerso en una relación adictiva, tóxica que ha dejado de ser lo que esperaba de ella, ya no le da lo que necesita y no la disfruta, sin embargo, se siente enganchado a esa relación e incapaz de terminar con ella.

Existen un sin fin de señales para saber si te encuentras en una relación de este tipo, pero te pido que reflexiones en estas tres:

  • Sabes que la relación es negativa y no tomas ninguna medida efectiva para dejarla.
  • Te quejas amargamente de tu pareja y/o de la relación, pero a pesar de todo no concibes tu vida sin él o ella, o piensas que en la medida en que te esfuerces más las cosas mejorarán.
  • Cuando piensas en que terminar la relación podría ser lo mejor, pero te da miedo hacerlo. O bien, al terminar la relación comienzas a experimentar ansiedad, miedo, celos, enfermedades que antes no tenías, etc., que desaparecen cuando vuelves a entrar en contacto con él o ella.

Existen alrededor de 250 adicciones reconocidas por la OMS, pero la adicción a las personas (o dependencia) es una de las más frecuentes, socialmente aceptada y destructiva. Como toda adicción, es progresiva y mortal si no se atiende a nivel psicoterapéutico. Si te identificas con lo aquí descrito, no temas buscar ayuda. Ya te has dado cuenta de que no has podido resolver el problema por tu cuenta. Resolver los asuntos del pasado que afectan tu presente y te esclavizan a relaciones destructivas, es la mejor inversión que puedes hacer y se verá reflejada en una existencia plena y llena de vínculos sanos y positivos.

Félix Hompanera V.