Crisis, ¿catástrofe u oportunidad?

Ene 20, 2010
Felix Hompanera V

El miedo por perder el empleo, la exigencia descomunal por parte de los patrones y lo caro que resulta vivir hoy en día, son las tres causas principales de estrés en los mexicanos que investigó y publicó el diario El Universal hace unas semanas.

Nos enfrentamos a una sociedad cada vez más compleja, con mayor presión social y con altos niveles de violencia, tanto fuera como dentro de las casas, con una crisis aguda en instituciones y en los valores humanos fundamentales, desastres naturales descomunales y la amenaza latente del apocalipsis.

Ante un panorama tan estremecedor, nos hemos

La angustia responde a un cuadro complejo, que tiene raíces sociales y de educación que empieza desde la casa, donde al niño se le prohíbe mostrar enojo; la escuela lo fortalece y el medio laboral lo refuerza: así en nuestros centros laborales nos sometemos a sobrecargas que nos generan angustia, pero nos sentimos impedidos a parar por un minuto para evitar explotar y/o volvernos locos.

El capitalismo determinó que la realización humana se da cuando se tiene dinero, por lo tanto, tu prioridad como ser humano es tener dinero, no tus necesidades como persona. Tu prioridad debe ser el trabajo, hoy vives para trabajar y no trabajas para vivir. Hoy todo tiene que ser rápido, cuando lo que más se disfruta es lo que se hace poco a poco: un platillo, el sexo, una copa de vino, unas vacaciones, una caricia…

Por naturaleza, los mexicanos tenemos muy poca tolerancia a la frustración (paradójicamente, las vacantes de empleo publicadas piden una tolerancia alta dentro de su lista de ridículos requisitos); esto nos lleva a pasar los problemas por alto, sin reflexionar en ellos ni analizarlos.

Sólo aquel que intenta hacer las cosas diferentes obtiene resultados diferentes. Si toda tu vida has tropezado con la misma piedra, la responsabilidad es tuya y de nadie más. Este momento de crisis mundial es ideal para que hagas un alto y reflexiones en tus problemas, sus causas y probables soluciones. Es momento de trazar metas realistas y dirigir todas tus decisiones hacia su consecución. Ya es hora de dejar atrás el pasado y de extraer de él un aprendizaje que te proyecte hacia un futuro mejor, o al menos diferente.

Pero las cosas no pasan por arte de magia. Otro mal de nuestro tiempo es que las personas quieren resultados inmediatos sin tener que disciplinarse, sin poner un gramo de fuerza de voluntad, dejando a un lado su creatividad y olvidando la persistencia. Por eso son tan pocas las personas que realmente trascienden, porque tienen miedo de experimentar dolor, de cuestionarse y cuestionar la forma en la que fueron educadas, de buscar nuevas alternativas para resolver problemas, pero sobre todo, de creer en sí mismas y ponerse en acción con la convicción de que pueden lograr lo que se propongan.

Cuida tu cuerpo, tu alimentación y tu salud. Busca una terapia para eliminar la angustia: el ejercicio, yoga, actividades al aire libre, psicoterapia o cualquier actividad sana que te ayude a canalizar la presión. Se creativo, explora nuevas posibilidades, no te limites a repetir patrones de conducta. Se autocrítico y “aprende a aprender” de tus errores. Y siempre vuelve a intentarlo, porque dejar de intentar es como estar muerto en vida.

Félix Hompanera V.